
A lo largo del encuentro, se ha abordado cómo la reputación se consolida como un activo tangible para las empresas, con un impacto directo en la confianza de los inversores, la atracción de talento y la creación de valor sostenible. También se ha destacado su papel en la competitividad de los países y en la capacidad de las marcas para adaptarse a las narrativas globales que condicionan su posicionamiento e influencia.
